Patronos Franciscanos: Santa Clara

RESUMEN DE LA BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA DE SANTA CLARA

Fr. Adrián Setién OFM Cap.

· La noche del 18 al 19 de marzo de 1212, noche siguiente al domingo de Ramos. La hija de los condes de Sasso Rosso, Clara Favorone, abandonó la casa paterna en compañía de su prima Pacífica, y, caminando sigilosamente, casi a tientas, por calles y campos, llegó hasta Santa María de los Angeles, donde la esperaban Francisco y otros hermanos con antorchas encendidas.

· A las dos semanas, Inés, la hermana pequeña de Clara, de quince años nada más, se fugó también del castillo y corrió al monasterio de Sant’Angelo donde ésta se hallaba por disposición de Francisco.

· Aquello era demasiado para la paciencia y buen nombre de los señores condes de Sasso Rosso, quienes trataron de cortar por lo sano. Mas fue inútil la trama que urdieron. Dios acudió en ayuda de las jóvenes hermanas; y ni ruegos, ni amenazas, ni violencias pudieron con la decisión tomada por Clara e Inés.

· Ocurrió, además, que el bello gesto de las hermanas Favorone repicó fuerte en la juventud de Asís, y aquella «locura» fue poco a poco entendida, admirada e imitada. Calmada la tempestad, unas cuantas doncellas de la nobleza y del pueblo se les fueron agregando, con el afán de hallar entre los viejos muros de san Damián una manera nueva de servir a Dios.

· Todo lo dirigía y bendecía Francisco, quien en estos imprevistos avatares descubría la mano de Dios. Nombró a Clara abadesa de las Damas Pobres, cargo que la santa aceptó por complacer al bienaventurado Padre, y que hubo de sobrellevar hasta el fin de sus días, porque las Hermanas así lo deseaban y calurosamente se lo suplicaban.

· Con indudable acierto Clara se definió en su testamento espiritual como la Plantita del bienaventurado Francisco. Algunos no acaban de entender ni calibrar la realidad de estas almas gemelas, que se amaron dulcísimamente en el Señor. Quizás sea porque no han sido capaces, no ya de comprender, pero ni aun de vislumbrar la sublimidad, la limpieza y la fuerza divinas que se encierran en ese Amor, escrito y vivido con mayúscula.

· En pocos años la fama de las virtudes de Clara y las Damas Pobres traspasó las fronteras de la Umbría y de Italia, y Europa quedó sembrada de monasterios, poblados de jóvenes vírgenes deseosas de emular los ideales de pureza y de amor, vividos en radical pobreza como las damianitas de Asís.

· Un hecho o una postura hay que destacar en Clara; y es el inquebrantable tesón con que defendió para ella y sus hermanas ante cardenales y el mismo Papa la nueva concepción de pobreza total. Parecía una locura… ¡Y era una divina locura! Al fin consiguió que el célebre Privilegio de la Pobreza, así como la Regla que la imponía de modo perfecto, es decir, sin excepciones ni atenuaciones, fueran ratificados por Bula papal.

· El documento pontificio, tanto tiempo suspirado, llegó a san Damián el 10 de agosto de 1253, cuando Clara postrada en el lecho casi agonizaba. Transfigurada de alegría, besó los sellos sagrados y se hizo leer la Bula del papa Inocencio IV, cerrados los ojos y conteniendo apenas la emoción. Los presentes, frailes y monjas, lloraban en silencio.

· Al día siguiente, la plantita de Francisco, la enamorada de Jesucristo pobre, volaba como una paloma blanca a su encuentro definitivo…

· …El viajero que visita Asís puede hoy contemplar en la iglesia de santa Clara, y sobre un altar, la urna de cristal que guarda el cuerpo incorrupto, momificado, de nuestra santa Madre. Y en el convento de san Damián, los ojos del mismo devoto viajero se posarán sorprendidos en dos jarrones que, en cualquier época del año, rebosan de rozagantes flores. Uno está sobre la mesa del refectorio, en el lugar donde comía la santa. El otro, sobre el suelo de una pobrísima estancia para dormitorio común, en el rincón donde ella murió. A su lado hay un manojito de sarmientos, pues la abadesa de las Damas Pobres nunca usó mejor ni más blanda almohada.

Sarmientos y flores nos siguen hablando de la plantita de Francisco.

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OFS Cuba
Paz y Bien hermano